Bluesnarfing: el riesgo de dejar el Bluetooth activado

Bluesnarfing: el riesgo de dejar el Bluetooth activado

¿Sabías que al llevar el Bluetooth encendido por la calle puede dejar una puerta de tu móvil abierta a cualquiera que pase a menos de quince metros?

Qué es el bluesnarfing y cómo acceden los ciberdelincuentes a tu dispositivo

Ir por la calle con los auriculares Bluetooth puestos es algo tan habitual que pocas personas se detienen a pensar en el riesgo que lleva aparejado. Mientras el Bluetooth está activo, el dispositivo tiene abierto un canal de comunicación inalámbrica accesible para quienes están cerca. En entornos conocidos eso no supone ningún problema, pero en lugares concurridos como aeropuertos, estaciones de metro, bibliotecas o playas en temporada alta, la exposición es real.

El término bluesnarfing combina bluetooth y snarfing, palabra que en el argot técnico designa la copia o extracción no autorizada de datos. Un atacante que se sitúe a menos de quince metros de un dispositivo con Bluetooth activo y visible puede intentar acceder a archivos, mensajes, correos y credenciales almacenadas en el terminal, con el objetivo final de acceder a la banca digital de la víctima.

Más allá del acceso a cuentas bancarias, el bluesnarfing puede utilizarse para obtener fotografías u otros archivos con los que ejercer extorsión. El margen de actuación del atacante depende de qué información sensible tenga almacenada el dispositivo.

Señales de que tu dispositivo puede haber sufrido un ataque de bluesnarfing

El bluesnarfing no siempre deja rastros evidentes, pero hay indicios que pueden alertar de que algo ha ocurrido: un consumo de batería inusualmente alto sin causa aparente, bloqueos inesperados de aplicaciones, o la aparición en el historial de Bluetooth de dispositivos desconocidos que no son los auriculares, el reloj inteligente ni el altavoz habitual. Ese dispositivo desconocido puede ser el gadget utilizado por el atacante para completar la conexión.

Los ciberdelincuentes no siempre actúan de forma inmediata tras obtener los datos. En ocasiones esperan días antes de realizar las transferencias, haciéndolas coincidir con horas de menor vigilancia bancaria, como las madrugadas o los viernes al mediodía. Eso puede dificultar la asociación entre el ataque y el fraude posterior.

Cómo protegerse del bluesnarfing: recomendaciones del INCIBE

El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) establece pautas para reducir la exposición a este tipo de ataques. La primera y más efectiva es mantener el Bluetooth desactivado cuando no se está usando. La activación debe limitarse al momento en que realmente se necesita el dispositivo conectado, no dejarse encendida de forma permanente.

El INCIBE recomienda también deshabilitar las conexiones automáticas, de modo que cualquier emparejamiento con un nuevo dispositivo requiera autorización explícita del usuario. Igualmente, conviene eliminar de la lista de dispositivos vinculados aquellos que ya no se utilizan: unos auriculares vendidos o un altavoz portátil fuera de uso siguen apareciendo como conexiones conocidas y pueden ser aprovechados como vector de ataque.

Mantener el sistema operativo y las aplicaciones actualizados reduce la superficie de vulnerabilidad, ya que muchos ataques de bluesnarfing explotan fallos de seguridad corregidos en versiones posteriores del software. Un antivirus correctamente configurado añade una capa adicional de detección.

Qué hacer si sospechas que has sufrido un ataque de bluesnarfing

Si detectas comportamientos anómalos en tu dispositivo o simplemente has estado en una situación de riesgo con el Bluetooth activo en un lugar concurrido, la respuesta más eficaz es actuar antes de que el atacante lo haga. El primer paso es contactar con tu entidad bancaria para poner en alerta las tarjetas y cambiar las claves de acceso a la banca digital. A continuación, cambiar las contraseñas almacenadas en el dispositivo, especialmente las de correo electrónico y aplicaciones financieras.

Si la sospecha es fundada, también puede ser útil denunciarlo ante la Policía Nacional o la Guardia Civil, que cuentan con unidades específicas de delitos informáticos. Documentar los indicios, como el historial de dispositivos Bluetooth o capturas de pantalla de comportamientos anómalos, facilita la investigación.

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